Life is like surfing

A Dutch guy once told me that life was like surfing…

‘There are waves, they come and go, but if you do things right and keep trying, you catch a wave and have a great time.’

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50 Best Films About Writers, Ranked

Flavorwire

Hollywood is famous for its treatment of writers. They are the low man on the totem pole, the person banned from the set, the guy who wrote the Great American novel drinking himself to death in Los Angeles, rewriting dumb scripts. It’s funny, as Hollywood — along with movies around the world — is obsessed with portraying “writers” on screen, which is a weird profession to lionize as writing is the least visually pleasing job of all.

There are a lot of bad movies about writers out there. At Flavorwire, we wanted to make the definitive list of the 50 Best Films About Writers of all time, with the requisite mix of biopics, book adaptations (what’s up Stephen King and John Irving), foreign films that actually feature female writers, po-mo meta surrealist studies of madness (very frequent), and the works of Woody Allen. (A thank you to writer Alexander Chee, whose…

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Coffee & Beer

I love the morning,

but I also love the night.

I love good coffee,

and I love your smile.

 

I enjoy good beer,

but just a pint or two,

well, perhaps a whole litre,

If it’s okay with you.

 

I have no fear,

it doesn’t seem fair.

I know you’re weird,

but I want to be there.

 

I fancy you in the morning,

I fancy you at night,

I thought I wouldn’t wonder,

if it’s all worth the fight.

 

A day goes by without you,

without your crazy ways,

without your stupid laughter,

I hope it’s just a phase.

 

You’ve got me writing bullshit,

and reflecting on my thoughts,

I just don’t want to push it,

I know I have a shot.

 

But girl, believe me when I tell you,

it’s you I’m nuts about,

I know I’ll somehow get you,

sure, it’ll take more than a Stout.

Inteligencia social extinta

¿Realmente sabemos comunicarnos?

En nuestros días es cada vez más difícil comunicarnos. Vivimos en una era digital; de tecnología, llena de medios electrónicos y artificiales, como la mensajería instantánea, los teléfonos móviles inteligentes con acceso a internet y aplicaciones de mensajería casi ilimitadas, tenemos también los no tan nuevos SMS y por su puesto las llamadas telefónicas. Podemos estar comunicados con todo el mundo a toda hora del día desde cualquier lugar en el que estemos. Pero en este sistema imperante cada vez resulta más difícil salir de nuestras casas salvo para trabajar o estudiar… o a veces ambas.

Entonces, la comunicación real con las personas se ha ido perdiendo. Cada vez es más difícil (y costoso) salir de nuestras casas para encontrarnos con algún amigo, mientras la facilidad de comunicarnos electrónicamente con personas ubicadas a través del globo se incrementa, es decir, contamos con la facilidad de comunicarnos desde cualquier lugar que estemos con personas a través de los mensajes de texto, sean SMS o por internet, pero esta facilidad nos ha desconectado y alejado de la naturaleza y de la comunicación real; cara a cara; en persona pues, nos hemos hundido en estos medios artificiales y fríos de comunicación.

Más del 80% de la comunicación entre las personas es no verbal, siempre y cuando esta sea en persona por supuesto, entonces realmente, estos medios de comunicación artificiales nos han quitado la necesidad o la habilidad natural de desarrollar un lenguaje corporal y no verbal mucho más natural y real, a como debería ser entre los humanos, vaya a como es entre los animales. Sí nos ponemos a pensar que cada vez es más fácil ponernos en contacto con alguien, con quien sea, con cualquier persona, y cada vez es más difícil hacer amigos, encontrar pareja, etcétera, gran parte de esto se debe a esta «desconexión humana», es decir, cuando alguien envía un mensaje de texto, la información se reduce a lo que las palabras, frases y expresiones signifiquen, pero también el mensaje o la información es sujeta a juicio y percepción de quien lee el mensaje, dejando así el lenguaje corporal, —la mirada por ejemplo—, el tono de voz, la postura y todos aquellos atributos de la comunicación no verbal humana que suceden cuando las personas se relacionan en persona, fuera de ese intercambio de datos. Partiendo de esto, la información tiene entonces que «estandarizase», es decir, se crean una serie de preceptos, ideas o acepciones de qué se debe decir para iniciar una conversación, de qué significa «tal cosa», y entonces al quitar los atributos no verbales de la conversación caemos en una comunicación mecánica, fría, irreal en la que solamente la opinión y percepción de la persona quién recibe la información, es decir, «quien lee el mensaje», y lo que la sociedad dicte, es lo que determina el efecto de tal mensaje —de esa información—, en la persona que lo recibe, y, quizá esta no sea muy cercana a lo que el hablante o generador del mensaje realmente quiso expresar. Por supuesto esto sucede también cuando hablamos cara a cara pero a mucho menor medida, porque entonces tenemos una comunicación, completa que incluye también comunicación no verbal y lenguaje corporal.

En tiempos modernos entonces no es de sorprenderse que sea muy difícil hacer amigos, encontrar pareja, enamorarse… en sí, entablar cualquier tipo de relación humana. Cada vez que alguien intenta sobrepasar esta «barrera» digital; artificial, como lo son los mensajes de texto por ejemplo, la gente se siente «amenazada», desprotegida , y entonces surgen estados de paranoia o hasta neurosis en las personas… tienden a pensar que si alguien les llama por teléfono por ejemplo —lo cual incluye la comunicación de la voz, el ritmo de habla, etcétera—, o si alguien les propone verse en persona, automáticamente surgen ideas de que la persona probablemente no trame algo bueno, o quizá solo quiera «ligarle». La era digital nos ha ayudado a establecer esta barrera, ¿o será quizá que nosotros adoptamos, construimos y alimentamos esta barrera a propósito, y sin darnos cuenta? ¿Será por eso que en estos tiempos establecer relaciones más íntimas con las personas se ha vuelto casi un lujo o una suerte, o incluso se ha vuelto ya «el dominio de una habilidad especial», como lo es «hablar con la gente», casi «persuadirlos» (casi como lo que hace un agente de ventas), para que no se asusten.

Imaginemos por un instante que vivimos en una era, sin teléfonos móviles, sin mensajes de texto ni Internet, ni siquiera me refiero sin teléfono convencional, solamente estos tres ya mencionados; ¿qué pasaría entonces? Para conocer gente nueva no quedaría de otra más que salir a la calle, a lugares de recreación y convivencia, donde se junte la población para recrearse o distraerse, los otros medios por supuesto serían la escuela y el trabajo, pero como no existirían medios simples de comunicación, estaríamos obligados a vernos en persona con mucha más gente y con mucha más frecuencia, prácticamente con todas las personas que tengamos que ver —nos interesen como amigos, como algo más o no—, entonces tendríamos una comunicación, rica, cálida y completa con las personas, con lenguaje verbal y no verbal, no haríamos juicios de valor sobre las personas basados tan solo en una mínima parte de ellos, basados tan solo en un mínimo porcentaje de lo que en realidad quisieron expresar —en la interpretación que le daríamos a los mensajes de texto por ejemplo—; conoceríamos mejor a la gente, tendríamos mejores primeras impresiones, e impresiones en general, y al hacer esto con mayor frecuencia, tendríamos «mayor práctica» en la comunicación con las personas, en establecer relaciones; entonces quizá sería mucho más fácil hacer amigos más adecuados, encontrar a nuestra «media naranja» incluso, qué sé yo… Esto por supuesto sí fue así en la antigüedad, y no nos vayamos muy al pasado… hablo del siglo pasado, del siglo XX, hasta principios de los años ochenta, la comunicación electrónica, rápida, digital, fría y simple como la de hoy, era muy rara y casi un lujo reservado para los hombres de negocios etcétera. Qué no nos sorprenda entonces que nuestros padres y abuelos vivieran en una era mucho más «amigable», que se les facilitara hacer amigos —buenos amigos— y que encontraran fácilmente pareja —parejas afines, adecuadas; que les complementaran.

No cabe duda que en estos tiempos donde el sistema económico imperante y la era digital, la era de «los mensajes de texto» nos ha vuelto más torpes para comunicarnos, podemos hablar con quien sea, pero nos es mucho más difícil hacer amigos, nos cuesta confiar en alguien o ganarlos la confianza de alguien; nos cuesta «comunicarnos». Esta era nos ha desconectado de la naturaleza, de esa «inteligencia social» que debería existir con el simple hecho de convivir con los otros de nuestra especie; con otros seres humanos, esta era nos ha vuelto frívolos, miedosos, aprensivos, de establecer relaciones con las personas, les causa incluso cierta ansiedad a algunos hablar con gente cara a cara, nos ha vuelto en otras palabras, artificialmente tímidos y paranoicos, cuidadosos de la gente, no importa cuán fácil sea comunicarnos con ellos a cualquier hora del día en cualquier parte del mundo por medio de mensajes de texto. Esta era digital y artificial, nos ha hecho perder esa inteligencia social…